Lleva desde los 12 años dedicándose al sector de la peluquería y la estética. A los 21 montó un salón para hombres, que fue el punto de partida desde el cual comenzó a sentir interés por el mundo de las prótesis capilares. Gracias a un cliente que le pidió que le hiciera los mantenimientos de su prótesis, descubrió que le apasionaba buscar soluciones capilares, especialmente las prótesis capilares.
Por eso, trasladó su local a Palma, donde montó un centro especializado centrado en prótesis capilares.
Está muy orgulloso de su proyecto. No solo por el valor psicológico que hay detrás de una prótesis capilar o una peluca, que logran que los clientes se sientan a gusto consigo mismos, sino también porque se trate de una empresa familiar. A día de hoy, sus hijas, Rosa y Ana, continúan su labor. También son unas apasionadas por la peluquería y las prótesis capilares.
Rosa creció dentro del negocio familiar, en un entorno donde la peluquería y la estética tenían un gran peso. Desde muy pequeña, cuando salía del colegio, venía al centro y se encontraba a su padre trabajando con prótesis capilares. Así es como fue especializándose cada vez más en el sector y como ha desarrollado esa empatía tan característica de su personalidad.
Rosa es una gran profesional, pero ante todo, es una persona que sabe ponerse en el lugar del otro. Quienes pasan por sus manos no solo reciben asesoramiento: se sienten escuchados, comprendidos, acompañados y cuidados.
En Pelosystems, cada historia empieza con una conversación. Y Rosa sabe muy bien cómo hacerla especial.
Ana ha crecido en Pelosystems, siendo muy influenciada por la dedicación de su padre. Desde pequeñita fue desarrollando una profunda pasión por ayudar a las personas a recuperar su imagen y su confianza.
Su experiencia, sumada a su sensibilidad, hacen que cada colocación sea mucho más que un proceso técnico: es un acompañamiento lleno de empatía y cuidado.
Ana no solo lidera al equipo técnico, sino que también transmite los valores de Pelosystems: compromiso, cercanía y cuidado en los detalles.
Tiene gran habilidad para captar la esencia de cada cliente y transformarla en un estilo único y personalizado. Su talento radica en escuchar, interpretar y materializar la idea que el cliente tiene en mente, logrando siempre un resultado natural, favorecedor y adaptado a su estilo de vida.
Gracias a su formación y experiencia en análisis capilares, ayuda a identificar las necesidades de cada persona para ofrecer soluciones personalizadas.
Su cercanía hace que cada visita sea una experiencia de confianza y bienestar.
Es mucho más que una gran profesional, forma parte de la historia de nuestro centro, puesto que es la técnica que más tiempo lleva con nosotros. Durante años ha acompañado a cada cliente con una escucha atenta, una sonrisa sincera y un talento único para transformar no solo el cabello, sino también la autoestima.
Su poder está en conectar con las personas y entender exactamente lo que necesitan, incluso cuando no saben cómo expresarlo.
Con ella cada cita es una experiencia donde te hará sentir especial y escuchado. Además, tiene el don de sacar el mejor estilismo para cada persona.
Es la primera sonrisa que ves al entrar en el centro. Es muy detallista, amable, cercana y siempre se acuerda de los pequeños detalles que marcan la diferencia. Se asegura de que cada visita sea cómoda, fluida y personalizada. Te escucha, te acompaña y te hace sentir como en casa.
Es de esas personas que transforman cualquier momento en algo especial. Su sonrisa y energía positiva son contagiosas, siempre tiene la palabra justa para escuchar y empatizar, y sabe regalar instantes que se convierten en recuerdos bonitos.
En el equipo aporta calidez, alegría y esa chispa que hace que tanto compañeros como clientes se sientan como en casa.